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Once años de zambomba BIC: de los patios de vecinos a cien mil personas en un puente

La Junta declaró Bien de Interés Cultural la zambomba de Jerez y Arcos en diciembre de 2015. Once años después, la fiesta que estuvo a punto de perderse llena las calles desde el 20 de noviembre y busca el equilibrio entre la candela de los vecinos y el éxito turístico.

Redacción ·

La plaza de la Asunción de Jerez llena de gente durante la Zambomba BIC de 2025, junto a la fachada del antiguo Cabildo.
Foto: El Pantera / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
El 9 de diciembre de 2015 el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobó el Decreto 503/2015, que inscribió como Bien de Interés Cultural «la Zambomba, en Arcos de la Frontera y Jerez de la Frontera». El decreto la define como una actividad de interés etnológico y recoge sus otros nombres: Zambomba Jerezana, Zambomba de Arcos, Fiesta de Nochebuena, Cantes de Nochebuena o Nochebuena de Jerez. Este año la temporada empieza el viernes 20 de noviembre y acaba el viernes 25 de diciembre, según el bando de zambombas de la Alcaldía de Jerez. Es la más larga hasta ahora: hasta 2022 el periodo autorizado iba solo del 1 al 25 de diciembre. Una fiesta sin fecha de nacimiento El propio decreto reconoce que «los orígenes de la zambomba no están documentados». Se suele situar a finales del siglo XVIII en la campiña de Jerez, aunque el expediente técnico que sirvió para la declaración no la lleva más allá del XIX. Lo que sí está claro es dónde se celebraba: en los patios de las casas de vecinos y en las casas de los trabajadores de los cortijos. Se encendía una candela, se hacían dulces entre todos y se cantaba en corro, de patio en patio. Según el decreto, las que llevaban la voz eran mujeres de cierta edad, las que mejor conocían los romances; los hombres repartían la bebida y los dulces. En los barrios de San Miguel, Santiago y San Mateo, con su larga presencia gitana, la zambomba tomó el aire flamenco que hoy la distingue. Arcos siguió otro camino: allí la fiesta pasó a las asociaciones de mujeres y conserva piezas que solo se cantan en el pueblo, como «Garbanzos verdes» o «El cebollinero», y bailes de ronda sin guitarra ni cajón. Casi se pierde Desde finales de los años cincuenta la gente dejó los patios por los bloques de pisos y la zambomba se quedó sin sitio. El decreto sitúa el punto más bajo entre 1965 y 1975. La recuperación llegó en los años ochenta, de la mano de las peñas flamencas y de la Cátedra de Flamencología de Jerez, y de una colección de discos de villancicos flamencos que empezó en 1982. A finales de esa década la zambomba pasó a hermandades, asociaciones de vecinos y colegios; en los noventa, a las políticas municipales y a la hostelería. Cien mil personas en un puente Hoy la zambomba es uno de los grandes reclamos de Jerez. Según el balance municipal del puente de diciembre de 2024, en esos cinco días hubo 138 zambombas autorizadas y unas 100.000 personas en la calle. La ocupación hotelera llegó al 96,07 % el 6 de diciembre y al 96,80 % el 7, y se recogieron 1.221.682 kilos de residuos, un 2 % más que el año anterior. De los visitantes atendidos en los puntos de turismo, el 44 % venía del resto de Andalucía, el 15 % de Madrid y el 15 % del extranjero. El éxito tiene su otra cara. Ya en 2015 el decreto hablaba de una «progresiva mercantilización» de la fiesta y de un público que mira en lugar de cantar. El Ayuntamiento anunció en diciembre de 2024 una ordenanza de zambombas para «proteger la esencia» de la fiesta y garantizar la convivencia, y abrió una consulta pública que estuvo abierta hasta el 26 de febrero de 2025. El bando de cada año intenta ordenar la temporada: las zambombas en la calle son solo para entidades sin ánimo de lucro y sin amplificación, cada entidad puede hacer como mucho dos, y los bares pueden celebrar sin permiso las «tradicionales», a capela o con instrumentos tradicionales, sin escenario ni altavoces. Premio a la candela Desde 2025 el Ayuntamiento y Ecovidrio convocan un concurso con dos premios de 1.500 euros, uno a la zambomba más tradicional y otro a la más sostenible, que se donan a una obra social. El baremo puntúa lo que hace a una zambomba serlo: los instrumentos típicos (zambomba, panderetas, almirez, palmas), «las reuniones en torno al fuego» y que la fiesta vuelva a los barrios. Este año el concurso se repite. En la Zambomba BIC del décimo aniversario, el pasado diciembre, la alcaldesa María José García-Pelayo lo resumió así, según la nota del Ayuntamiento: «Solamente hay una zambomba que es auténtica, también la de Arcos; las demás son copias». Más allá de Jerez Las copias, en cualquier caso, se cuentan por cientos. Hay zambombas en las ocho provincias andaluzas, en Ceuta y en Melilla, y espectáculos de villancicos jerezanos de gira por media España. Solo en la agenda de CádizYa hay ya más de setenta en la provincia. Todas las de la ciudad, con las fechas del bando, el Villamarta y las hermandades, están en el especial de las zambombas de Jerez. Las de la provincia, día a día, en el especial Zambombas 2026.
Especial Zambombas de Jerez 2026

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